Arte

“Arte es lo que tú ves, la emoción que te produce”.

Paul Gauguin usa colores vivos, discordantes, para crear un fuerte impacto emocional. Y esa manera de expresarse a través del color es una influencia decisiva para todo el arte de la modernidad.

La frase que elegimos es una de las ideas que le transmite a un discípulo en Pont-Aven, ese lugar pintoresco donde pasan el verano los artistas “pobres” que quieren alejarse de París (y donde él pinta sus famosos cuadros con bretones, los habitantes del lugar).

Es el momento y el lugar donde empiezan a combinarse dos cosas clave del arte que viene: el alejamiento de la imitación de la naturaleza para dar protagonismo a los sentimientos del artista, y la búsqueda de la pureza de la forma y el color.

¿Quién es el joven que escucha atentamente a su “maestro” Gauguin? Se trata de Paul Sérusier, quien lleva de regreso a París las nuevas ideas, la nueva concepción del arte, a sus amigos, con quienes forma a partir de allí el grupo de los nabis.

Sérusier, un gran erudito además de pintor, es líder de ese grupo que se autoproclama así (“nabis” quiere decir “profetas”) porque es quien anunciará al mundo las nuevas ideas e inquietudes que cambiarán el arte.

Las ideas de Gauguin se difunden rápidamente y el color se impone como el gran recurso expresivo.

Un famoso consejo que le da Gauguin a Sérusier en una de sus salidas al aire libre en Pont-Aven es: “¿Cómo ve usted ese árbol? ¿es verde? Pues ponga verde, el verde más bello de su paleta. Y esa sombra, ¿más bien azul? No tema pintarla tan azul como sea posible”.

Imagen: Dos niñas bretonas junto al mar (1889).